Seguramente Patanjali jamás imaginó que su ciencia llegaría tan lejos

lunes, 10 de octubre de 2011

Más yoguis, menos toreros

Coincidimos. Yo y el Viti, según muchos uno de los más grandes toreros que han parido las Españas. El Viti: La leyenda aparece una semana antes que Los Discípulos. Éstos hablan de mis viajes semanales por la tierra del matador diseminando semillas yóguicas originales.

Pero mi faena es diferente. Tiene algo de arte; o mucho, según se mire. Los taurinos también hablan de arte y de cultura, aunque no sé si podremos rescatar sus formas para construir otras culturas más altas. En cualquier caso, me siento feliz después de haber colocado mi particular estocada en el corazón del Campo Charro.

Coincidimos, pero Los Discípulos no pueden hacerle sitio al toreo, c’est la vie, aunque en muchas situaciones hayan tenido que echar mano de muletazos para templar y mandar, y aunque se escuchen rumores de toreros yoguis.

En otras cosas tampoco coincidimos. Mientras algunos libreros ya han mandado a Los Discípulos a sus almacenes, hasta hace poco aún podía verse a SM en los escaparates. ¿Por qué han de ser los referentes de la tauromaquia más valiosos para la cultura librera que los del yoga genuino?

domingo, 2 de octubre de 2011

El síndrome del lomo

Los Discípulos están comenzando a padecer el “síndrome del lomo” (sólo visible el lomo del libro en algún remoto estante de las librerías; o lo que es peor, ya en el almacén, ni siquiera a la vista del público). Ante esto, creo que se hace necesaria una reacción.

Redoblo mis esfuerzos de marketing. Esto supone unas dos horas diarias de media (¿cuánto tiempo más habrá que invertir?) frente al ordenador: enviar y contestar e-mails, navegar en la blogosfera literaria y en la yogasfera tratando de encontrar posibles interesados en el libro, etc.

Se me pasan por la cabeza todo tipo de cosas: desde recorrer librerías con el chiringuito a cuestas (a lo Eloy Moreno), visitar centros de yoga en los que el libro pueda estar presente (ardua tarea), contactar con famosos que puedan darme una opinión sobre el libro (preferiblemente de la esfera literato-yóguica), hasta publicar el libro en Amazon en formato digital (una opción no demasiado lejana).

Si hacerse un hueco en el mundo de la literatura es cuestión de codos, los míos, que son bastante puntiagudos, no van a dejar de intentarlo. De momento, tenemos dos posibles presentaciones en el horizonte: Majadahonda y Salamanca (de nuevo).

domingo, 4 de septiembre de 2011

Experimentando caminos yóguicos originales

Éste es uno de los puntos diferenciales de Los Discípulos, su verdadera marca de fábrica, su principal seña de identidad: la experiencia de una vía yóguica original, una experiencia vivida, sentida y contada.

Pero no es el único. Volveré a recordar una vez más algunas de las cosas por las que el libro puede ser interesante, y no sólo para yoguis y yoguinis:

Es el relato de una vida yóguica contado en primera persona.

Se aleja de los convencionales manuales de yoga, tan abundantes hoy día.

Da una perspectiva de la práctica yóguica diferente a las convencionales.

Pretende ser literatura, en el sentido más alto del término.

Es una aventura espiritual, en el sentido más profundo del término.

Se trata de una historia amena repleta de anécdotas. Una máxima: de cada anécdota, una enseñanza.

Intenta elevar al rango del mito la historia de los yoguis y yoguinis comunes y corrientes. Otra máxima: de lo cotidiano, la más excelsa sabiduría.

Pretende reivindicar la singularidad del yoga y de la espiritualidad que nosotros, los occidentales, hemos heredado, producido y tenemos la responsabilidad de seguir produciendo.

Y habrá más, pero eso lo tendréis que descubrir vosotros. Yo sólo puedo invitaros a que os hagáis con el libro y saquéis vuestras propias conclusiones. Creo que Los Discípulos aún pueden decir muchas cosas. Y lo harán. Volverán a estar en la brecha a mediados de Septiembre.

martes, 19 de julio de 2011

Novedad permanente

¡Qué gracia! Parece que los libros que se publican en este país son novedad sólo unos días, o cuando mucho una o dos semanas. Pero no he escrito un libro para eso. Lo he hecho para que sea una novedad permanente, en la medida de lo posible.

Sí, porque, ¿para qué vamos a negarlo?, creo que Los Discípulos, en sí mismos y por sí mismos, pueden crear una tendencia, una nueva moda, una corriente característica. Esa es al menos mi aspiración y no quiero en ningún sentido adjudicarles una fecha de caducidad.

En otro orden de cosas, el verano pesa demasiado y creo que también los pupilos e Mr. Fish merecen un descanso, aunque eso no quita para que saquen la cabeza de vez en cuando desde el fondo de las palabras.

jueves, 30 de junio de 2011

Libreros desencantados

Ésa es la tónica dominante. Todos se quejan (al menos los salmantinos). No se venden libros. Y de esa forma, el pesimismo respecto a todo lo que rodea al mundo editorial se hace dueño de la situación. Pero si ni siquiera los libreros recomiendan nuestros trabajos, ni apuestan por nosotros (cierto que es casi imposible debido a la avalancha de novedades que les invade cada semana), ¿quién lo va a hacer?

Decididamente voy a tener que pasearme por las librerías con mi cartel de 90 x 50. A ver si así… Felicito a Bohindra y a Rerum Natura por haber hecho una reseña del libro en sus webs (que les imiten otros). No estoy obsesionado (aún) con la visibilidad, pero un poco más de presencia y de entusiasmo no estaría mal.

Estrategias para re-encantar el mundo de los libreros, que no de los libros (¿perdieron su encanto alguna vez?), un mundo y un mercado que, recordémoslo, se mueve al ritmo de los regímenes económicos imperantes. Desgraciadamente, en ellos, como en casi todas las cosas, dominan las macrosuperficies libreras (físicas o virtuales).

Así pues, sería fantástico que pudiéramos toparnos con libreros que apuesten por nosotros. Su labor también es muy importante, demasiado importante, y no deberían permitir que nuestros libros, creados con todo el amor y toda la dedicación del mundo, terminen perdidos y olvidados en algún rincón de sus estanterías.

viernes, 17 de junio de 2011

Primera gran ola

Creo que ha pasado la primera gran ola de Los Discípulos; es decir, todo lo concerniente a las primeras presentaciones del libro, labores de difusión masiva (hasta donde uno es capaz), contactos, librerías, centros de yoga… Primera gran ola, aunque espero y deseo que haya una segunda, una tercera…

A partir de ahora, y con el verano encima, el trabajo tendrá que ser algo más subterráneo, aunque no por ello menos importante. Y para esto vuestras opiniones, si ya habéis leído el libro, pueden ser decisivas. Mi intención es mantener vivo este proyecto, como ya he comentado anteriormente, hasta que el Señor Pez aguante.

Mi propuesta es la siguiente: incluiré (citas literales) vuestras recomendaciones del libro  (hechas en este blog, en el muro de Los Discípulos en Facebook o en vuestros propios portales (ver campaña 10 libros gratis)), especialmente las más originales e imaginativas, en la siguiente edición, si es que la hay. Sección expresa dedicada a todos los que sois fans del libro en la que citaré vuestro nombre y la dirección de vuestras respectivas webs o blogs.

En cualquier caso, estoy abierto a escuchar cualquier propuesta que ayude a promover la difusión de este trabajo. Futuras presentaciones en centros de yoga o de otro tipo podrían tener cabida aquí. Intuyo que, de momento, la cosa tendrá que seguir discurriendo fuera-de-los-cauces-habituales (entiéndase librerías) en la mayor parte de los casos.

martes, 7 de junio de 2011

Discípulos móviles

la única forma de que un libro
pueda verse en una librería
90 x 50. Ésas son las dimensiones del cartel con el que me he paseado por la Feria de Madrid tratando de que Los Discípulos no pasaran desapercibidos. Los libreros de Rerum Natura me invitaron amablemente a pasar al interior de su caseta. Unos pocos minutos de gloria en los que mi pancarta fue el centro de atención de todos los curiosos.

Hasta monté un puesto propio para regalar marcapáginas; ambulante, eso sí, pero de fácil quita y pon. He de decir que me sentí más pequeño que nadie entre tanto monstruo literario, pero Los Discípulos supieron sobreponerse bastante bien. Y es que son únicos en su especie.


Queda mucho por ganar y poco por perder. Nuestras fuerzas, las mismas que se multiplican a la hora de reivindicar el valor de este trabajo, el arte de escribir como oficio racionalmente valorado y remunerado, y el derecho a formar parte de la inmortal galaxia de la literatura, siguen intactas. Aunque hagan falta carteles más grandes.