Seguramente Patanjali jamás imaginó que su ciencia llegaría tan lejos

miércoles, 8 de febrero de 2012

Segunda edición


Cinco meses de trabajo. Eso es lo que ha supuesto llevar adelante esta segunda edición. Creo que nunca me he batido tanto el cobre por un texto como ahora.

Hay mejoras, indudablemente. Cambios significativos en la portada, sin que ésta haya perdido la personalidad que tenía. Los elementos distintivos son más o menos los mismos, aunque a Matsy (el pez) le han salido aletas y se ha dado la vuelta, y parte de mi paschimottanasana está dentro del agua.

Dentro, dos secciones nuevas: menciones de otros o comentarios sobre libro (en webs, blogs, comunicaciones personales, e-mails…), y micro-yoga (o anecdotario breve). A este respecto, seguiré incluyendo, en futuras ediciones, las reseñas que se sigan haciendo. Las anécdotas (recién salidas de las esterillas) pueden ser entendidas como microrrelatos (de tres líneas).

Todo está listo. La presentación de esta nueva edición será el día 23 de febrero en el C.M.I. Julián Sánchez “El Charro” (junto al Corte Inglés) a las 6 de la tarde. Pero ahora hay que esperar a que las máquinas de la imprenta hagan su trabajo para que el yoga y la literatura se den la mano una vez más.

sábado, 7 de enero de 2012

Ir a la India

Una de mis asignaturas pendientes. Lo reconozco. Aunque no creo que sea imprescindible para poder ofrecer clases de yoga de calidad. Y es que la ciencia de Patanjali ya es una disciplina universal que crece y se innova a lo largo y ancho del planeta.

De la misma forma que no necesitamos viajar a Italia para conducir un Fiat, tampoco necesitamos atravesar el Indo para hablar de chakras o de kundalini, o para enseñar las variantes de una u otra postura. Las asanas, al igual que los coches y la mayor parte de las cosas, han terminado comercializándose.

El yoga como producto espiritual. Sin embargo, es posible que aún haya cosas que no puedan comprarse ni venderse, como, por ejemplo, el encontronazo emocional y existencial que probablemente uno puede recibir al aterrizar en Bombay o Delhi, seguramente no muy diferente al que puede experimentarse en otros puntos del planeta, como Chiapas, pongamos por caso.

Porque la ruptura de nuestros esquemas preestablecidos posiblemente puede producirse dentro de cualquier contexto sociocultural que sea completamente diferente a aquel en el que nos movemos a diario. Y eso es algo que ocurre en la India, pero también en México y en muchos otros lugares.

¿Encontronazo emocional o acceso a un mayor nivel de conciencia? ¿O quizá ambas cosas? ¿Qué es lo que buscamos realmente? Decididamente no creo que los niveles de conciencia dependan de los puntos cardinales. Oriente no es más espiritual que Occidente. Aunque lo parezca, el olor a santidad no es más intenso en la ribera del Ganges que en los Arribes del Duero.

Pero algo sigue tirando de nosotros desde el subcontinente indio, algo indefinible que creemos que puede ayudarnos a acceder a la vida espiritual que buscamos. Pero debemos definir y perfilar en qué consiste esa vida espiritual, porque el mundo es mundo de uno a otro confín. El mismo mundo y la misma vida. Quizá todo depende de la sutileza de nuestra mirada, de la profundidad de los ojos del vidente, que es al fin y al cabo quien contempla todas las cosas.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Mantener vivos a Los Discípulos

Verdaderamente esto cuesta. Si me quedo con los brazos cruzados, Los Discípulos se mueren ya. Y no estoy dispuesto a que eso suceda. Siete meses de vida y alrededor de 150 ejemplares vendidos. Ese es el balance del año.

Lo cierto es que esta aventura me está sirviendo para tantear el mercado editorial, para descubrir las mejores y las peores vías a través de las que el libro puede hacerse un hueco en el mundo literario. Una cosa está clara -a las pruebas me remito-, lo más importante son las recomendaciones de terceros. Si no hay alguien que recomiende el libro, hay poco que hacer.

Y las recomendaciones pueden hacerse de boca a oreja o a través de Internet. Y para esto último se requiere que el libro genere comentarios en las redes sociales o en blogs. Ese es el gran desafío que me impongo para los próximos meses: generar comentarios. Es probable que esto suceda si el número de fans del libro sigue aumentando. De momento, tenemos una dirección de Facebook más fácil de recordar: http://www.facebook.com/losdiscipulosdelsenorpez

Lo que es evidente es que en las librerías tenemos muy pocas posibilidades de éxito. Muchas más, quizá, en centros de yoga o en otros espacios que puedan sintonizar con la filosofía del libro. Y ese será otro de los frentes en los que me moveré durante los próximos meses. Todo sea por mantener viva la esperanza en un mundo, el del marketing literario, irracional e incomprensible como pocos.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Circunvoluciones yóguicas y espirituales

Profundizar en el yoga. Pero, ¿en qué yoga, en el yoga de manual o en el yoga de autor?

He de confesar, aunque parezca lo contrario, que yo no he profundizado demasiado en el primero. La técnica es importante, sí; los cursos específicos, enriquecerse con diferentes estilos, asistir a clases con maestros de renombre, empaparse aquí y allá de una u otra doctrina.

Ni siquiera he profundizado demasiado en alguna otra tradición espiritual. Sólo he circunvalado los extensos perfiles de algunas de ellas, atracado en muy pocas de sus incontables costas. Y es que me atraen los horizontes poco trillados, las aguas desconocidas, los mares sin nombre.

Creo que, en esencia, la espiritualidad que trato de vivir no depende demasiado de profundizar más o menos en la tradición yóguica. Se trata más bien de captar desde otros ángulos sus interminables e inextinguibles tesoros. Y esa es una mirada creativa y, en la misma vena, espiritual como cualquier otra.

Quizá tan legítima y tan profunda como la que uno pueda adquirir a través de los grandes maestros de todas esas tradiciones, en sus doctrinas y en sus filosofías. Las corrientes tradicionales son importantes, sí; pero ahora necesitamos que alguien hable en nombre de los aventureros espirituales anónimos. Y ese es el blues que Los Discípulos pretenden interpretar.

domingo, 30 de octubre de 2011

Espiritualidad creativa

Sin duda. Los Discípulos son, por encima de todo, un ejercicio de creatividad espiritual. Y, sólo por eso, sobrepasan, y creo que con mucho, a la gran masa de libros sobre yoga que pueden encontrarse en el mercado.

Porque se alejan deliberadamente de la literalidad de los grandes tratados y de las grandes lecciones, y porque invitan a mirar con nuevos ojos la milenaria ciencia de Patanjali. Nada de asanas petrificadas ni de serios yoguis ascéticos.

Los Discípulos van mucho más allá de todo eso y, con la bandera de la creatividad espiritual por delante, quieren desmarcarse en muchos aspectos de lo que podemos llamar tradicional, de lo tradicional del yoga.

Creatividad versus tradicionalismo. Ése es el debate que quieren inaugurar. Se trata, ni más ni menos, de explorar los caminos que nos conduzcan a una espiritualidad verdaderamente moderna dentro del contexto del propio yoga. Porque lo espiritual probablemente se define (se crea) a cada instante.

Los textos tradicionales, por supuesto, son una referencia para todos, pero no pueden ser la única en un mundo de cambio incesante y de innovación permanente. Del yoga de escuela al yoga de autor, de las autoridades tradicionales a la autoridad interior que echa raíces en el contexto vital de cada uno.

lunes, 17 de octubre de 2011

Iniciación por cuenta propia

Creo que necesitamos justamente eso, que nosotros mismos nos saquemos nuestras propias castañas del fuego, y tanto en el yoga como en la literatura. Los Discípulos son una apuesta clara por esto.

No olvido las protocolarias iniciaciones de la tradición gurukula (maestro-discípulo), pero pienso que ya es hora de que el maestro interno salga a pasear un rato y hable con su propia voz, porque a buen seguro tiene mucho que decir.

Desde luego, siempre necesitaremos referencias externas y escuchar a los expertos en yoga que tengan más experiencia que nosotros. Sin embargo, deseo resaltar que nuestra vida yóguica es única, original y tiene un gran valor, y nunca carece de una sabiduría innata.

El mundo literario es otro cantar, y más en los tiempos que corren. Como no sea uno el que se promocione, me temo que hay poco que hacer. No creo que haya nada definitivo sobre la forma de editar y vender un libro. Así pues, marquemos nuestro propio estilo, iniciémonos con nuestras propias formas, démonos nuestros propios nombres, grabemos en nuestro ajna chakra la impronta genuina de nuestro propio carácter.

lunes, 10 de octubre de 2011

Más yoguis, menos toreros

Coincidimos. Yo y el Viti, según muchos uno de los más grandes toreros que han parido las Españas. El Viti: La leyenda aparece una semana antes que Los Discípulos. Éstos hablan de mis viajes semanales por la tierra del matador diseminando semillas yóguicas originales.

Pero mi faena es diferente. Tiene algo de arte; o mucho, según se mire. Los taurinos también hablan de arte y de cultura, aunque no sé si podremos rescatar sus formas para construir otras culturas más altas. En cualquier caso, me siento feliz después de haber colocado mi particular estocada en el corazón del Campo Charro.

Coincidimos, pero Los Discípulos no pueden hacerle sitio al toreo, c’est la vie, aunque en muchas situaciones hayan tenido que echar mano de muletazos para templar y mandar, y aunque se escuchen rumores de toreros yoguis.

En otras cosas tampoco coincidimos. Mientras algunos libreros ya han mandado a Los Discípulos a sus almacenes, hasta hace poco aún podía verse a SM en los escaparates. ¿Por qué han de ser los referentes de la tauromaquia más valiosos para la cultura librera que los del yoga genuino?