Seguramente Patanjali jamás imaginó que su ciencia llegaría tan lejos

domingo, 20 de noviembre de 2011

Circunvoluciones yóguicas y espirituales

Profundizar en el yoga. Pero, ¿en qué yoga, en el yoga de manual o en el yoga de autor?

He de confesar, aunque parezca lo contrario, que yo no he profundizado demasiado en el primero. La técnica es importante, sí; los cursos específicos, enriquecerse con diferentes estilos, asistir a clases con maestros de renombre, empaparse aquí y allá de una u otra doctrina.

Ni siquiera he profundizado demasiado en alguna otra tradición espiritual. Sólo he circunvalado los extensos perfiles de algunas de ellas, atracado en muy pocas de sus incontables costas. Y es que me atraen los horizontes poco trillados, las aguas desconocidas, los mares sin nombre.

Creo que, en esencia, la espiritualidad que trato de vivir no depende demasiado de profundizar más o menos en la tradición yóguica. Se trata más bien de captar desde otros ángulos sus interminables e inextinguibles tesoros. Y esa es una mirada creativa y, en la misma vena, espiritual como cualquier otra.

Quizá tan legítima y tan profunda como la que uno pueda adquirir a través de los grandes maestros de todas esas tradiciones, en sus doctrinas y en sus filosofías. Las corrientes tradicionales son importantes, sí; pero ahora necesitamos que alguien hable en nombre de los aventureros espirituales anónimos. Y ese es el blues que Los Discípulos pretenden interpretar.

domingo, 30 de octubre de 2011

Espiritualidad creativa

Sin duda. Los Discípulos son, por encima de todo, un ejercicio de creatividad espiritual. Y, sólo por eso, sobrepasan, y creo que con mucho, a la gran masa de libros sobre yoga que pueden encontrarse en el mercado.

Porque se alejan deliberadamente de la literalidad de los grandes tratados y de las grandes lecciones, y porque invitan a mirar con nuevos ojos la milenaria ciencia de Patanjali. Nada de asanas petrificadas ni de serios yoguis ascéticos.

Los Discípulos van mucho más allá de todo eso y, con la bandera de la creatividad espiritual por delante, quieren desmarcarse en muchos aspectos de lo que podemos llamar tradicional, de lo tradicional del yoga.

Creatividad versus tradicionalismo. Ése es el debate que quieren inaugurar. Se trata, ni más ni menos, de explorar los caminos que nos conduzcan a una espiritualidad verdaderamente moderna dentro del contexto del propio yoga. Porque lo espiritual probablemente se define (se crea) a cada instante.

Los textos tradicionales, por supuesto, son una referencia para todos, pero no pueden ser la única en un mundo de cambio incesante y de innovación permanente. Del yoga de escuela al yoga de autor, de las autoridades tradicionales a la autoridad interior que echa raíces en el contexto vital de cada uno.

lunes, 17 de octubre de 2011

Iniciación por cuenta propia

Creo que necesitamos justamente eso, que nosotros mismos nos saquemos nuestras propias castañas del fuego, y tanto en el yoga como en la literatura. Los Discípulos son una apuesta clara por esto.

No olvido las protocolarias iniciaciones de la tradición gurukula (maestro-discípulo), pero pienso que ya es hora de que el maestro interno salga a pasear un rato y hable con su propia voz, porque a buen seguro tiene mucho que decir.

Desde luego, siempre necesitaremos referencias externas y escuchar a los expertos en yoga que tengan más experiencia que nosotros. Sin embargo, deseo resaltar que nuestra vida yóguica es única, original y tiene un gran valor, y nunca carece de una sabiduría innata.

El mundo literario es otro cantar, y más en los tiempos que corren. Como no sea uno el que se promocione, me temo que hay poco que hacer. No creo que haya nada definitivo sobre la forma de editar y vender un libro. Así pues, marquemos nuestro propio estilo, iniciémonos con nuestras propias formas, démonos nuestros propios nombres, grabemos en nuestro ajna chakra la impronta genuina de nuestro propio carácter.

lunes, 10 de octubre de 2011

Más yoguis, menos toreros

Coincidimos. Yo y el Viti, según muchos uno de los más grandes toreros que han parido las Españas. El Viti: La leyenda aparece una semana antes que Los Discípulos. Éstos hablan de mis viajes semanales por la tierra del matador diseminando semillas yóguicas originales.

Pero mi faena es diferente. Tiene algo de arte; o mucho, según se mire. Los taurinos también hablan de arte y de cultura, aunque no sé si podremos rescatar sus formas para construir otras culturas más altas. En cualquier caso, me siento feliz después de haber colocado mi particular estocada en el corazón del Campo Charro.

Coincidimos, pero Los Discípulos no pueden hacerle sitio al toreo, c’est la vie, aunque en muchas situaciones hayan tenido que echar mano de muletazos para templar y mandar, y aunque se escuchen rumores de toreros yoguis.

En otras cosas tampoco coincidimos. Mientras algunos libreros ya han mandado a Los Discípulos a sus almacenes, hasta hace poco aún podía verse a SM en los escaparates. ¿Por qué han de ser los referentes de la tauromaquia más valiosos para la cultura librera que los del yoga genuino?

domingo, 2 de octubre de 2011

El síndrome del lomo

Los Discípulos están comenzando a padecer el “síndrome del lomo” (sólo visible el lomo del libro en algún remoto estante de las librerías; o lo que es peor, ya en el almacén, ni siquiera a la vista del público). Ante esto, creo que se hace necesaria una reacción.

Redoblo mis esfuerzos de marketing. Esto supone unas dos horas diarias de media (¿cuánto tiempo más habrá que invertir?) frente al ordenador: enviar y contestar e-mails, navegar en la blogosfera literaria y en la yogasfera tratando de encontrar posibles interesados en el libro, etc.

Se me pasan por la cabeza todo tipo de cosas: desde recorrer librerías con el chiringuito a cuestas (a lo Eloy Moreno), visitar centros de yoga en los que el libro pueda estar presente (ardua tarea), contactar con famosos que puedan darme una opinión sobre el libro (preferiblemente de la esfera literato-yóguica), hasta publicar el libro en Amazon en formato digital (una opción no demasiado lejana).

Si hacerse un hueco en el mundo de la literatura es cuestión de codos, los míos, que son bastante puntiagudos, no van a dejar de intentarlo. De momento, tenemos dos posibles presentaciones en el horizonte: Majadahonda y Salamanca (de nuevo).

domingo, 4 de septiembre de 2011

Experimentando caminos yóguicos originales

Éste es uno de los puntos diferenciales de Los Discípulos, su verdadera marca de fábrica, su principal seña de identidad: la experiencia de una vía yóguica original, una experiencia vivida, sentida y contada.

Pero no es el único. Volveré a recordar una vez más algunas de las cosas por las que el libro puede ser interesante, y no sólo para yoguis y yoguinis:

Es el relato de una vida yóguica contado en primera persona.

Se aleja de los convencionales manuales de yoga, tan abundantes hoy día.

Da una perspectiva de la práctica yóguica diferente a las convencionales.

Pretende ser literatura, en el sentido más alto del término.

Es una aventura espiritual, en el sentido más profundo del término.

Se trata de una historia amena repleta de anécdotas. Una máxima: de cada anécdota, una enseñanza.

Intenta elevar al rango del mito la historia de los yoguis y yoguinis comunes y corrientes. Otra máxima: de lo cotidiano, la más excelsa sabiduría.

Pretende reivindicar la singularidad del yoga y de la espiritualidad que nosotros, los occidentales, hemos heredado, producido y tenemos la responsabilidad de seguir produciendo.

Y habrá más, pero eso lo tendréis que descubrir vosotros. Yo sólo puedo invitaros a que os hagáis con el libro y saquéis vuestras propias conclusiones. Creo que Los Discípulos aún pueden decir muchas cosas. Y lo harán. Volverán a estar en la brecha a mediados de Septiembre.

martes, 19 de julio de 2011

Novedad permanente

¡Qué gracia! Parece que los libros que se publican en este país son novedad sólo unos días, o cuando mucho una o dos semanas. Pero no he escrito un libro para eso. Lo he hecho para que sea una novedad permanente, en la medida de lo posible.

Sí, porque, ¿para qué vamos a negarlo?, creo que Los Discípulos, en sí mismos y por sí mismos, pueden crear una tendencia, una nueva moda, una corriente característica. Esa es al menos mi aspiración y no quiero en ningún sentido adjudicarles una fecha de caducidad.

En otro orden de cosas, el verano pesa demasiado y creo que también los pupilos e Mr. Fish merecen un descanso, aunque eso no quita para que saquen la cabeza de vez en cuando desde el fondo de las palabras.